Antes que Trump

Años antes que Donald Trump se paseara por el mundo libre dando clases maestras de vergüenza ajena; hubo otro norteamericano de mediana edad, histriónico, con sobrepeso y la fabulosa habilidad de incomodar a todo el que hablara con él. Al igual que Trump, su presencia desataba risas flojas, muecas de nerviosismo y el deseo de tele transportarse a un sitio más tranquilo y seguro como Damasco, Kabul o (por qué no) Pyongyang.

Hablamos de Michael Moore, rey de reyes de los documentales. Probablemente el más mediático autor que nunca ha existido. Y uno de los pocos  que ha conseguido colar sus películas en el  complicado mundo del cine comercial.

Y por qué  genera tanto recelo como Trump, os preguntaréis. Pues bien, estamos hablando de un autor que ha consagrado su vida y su carrera a sacar las miserias de EEUU. Una labor casi suicida en uno de los países más orgullosos del mundo, lo que le ha valido insultos y descalificaciones de todo tipo… Y un sinfín de premios y reconocimientos,  Óscar y Palma de Oro incluidos.

Su estilo es el siguiente: Él es el protagonista  central de todas sus obras, ejerciendo de narrador rigurosamente subjetivo y patriótico e iniciando un viaje en busca de información y testimonios sobre el tema que quiere abordar. Y  a lo largo del viaje, también ejerce de entrevistador. Uno al que la cámara sigue en todo momento, tanto cuando realiza entrevistas formales; como cuando asalta a mano armada en cualquier lugar  a absolutamente todas las personas que necesite para su documental.

Es una forma casi kamikaze de trabajar en la que ha abordado  problemas norteamericanos tan livianos como estos:

El desempleo en Roger and Me (1989)

Después del cierre de la fábrica de automóviles de General Motors en Flint (Detroit), que deja a 30000 personas sin empleo y lleva a una ciudad entera a la ruina; Michael Moore pretende entrevistarse con Roger  Smith, el presidente, y pedirle explicaciones lógicas sobre el cierre de una planta con superávits millonarios.

La cuestión armamentística en Bowling for Columbine (2002)

Poco tiempo después de la masacre de Columbine en 1999,  Michael Moore se pregunta por qué los norteamericanos están tan armados y son tan violentos. La reflexión le lleva a indagar en tres focos: las armas de fuego en las aulas, en la sociedad y el miedo endémico estadounidense.

 

La seguridad nacional post 11-S y la Guerra de Irak en Fahrenheit 9/11 (2004)

EEUU en medio de una guerra contra Irak y Michael Moore  estrena un documental en el que analiza el germen de ese conflicto: El 11-S, sus causas, sus consecuencias y la supuesta vinculación existente entre la familia Bush y la familia Bin Laden. Todo ello para argumentar que el 11-S y la paranoia por la seguridad posterior fueron meras excusas para invadir Afganistán e Irak por asuntos petroleros .

El sistema sanitario norteamericano en Sicko (2007)

¿Y después de la violencia, el desempleo y la guerra qué tocaba? El sistema sanitario estadounidense. Muestra el contraste entre las discutibles artes de las compañias aseguradores y farmacéuticas y las dificultades de una familia media para tener una sanidad decente.

El sistema electoral en Slacker Uprising (2008)

Michael Moore sigue la pista a la campaña presidencial de 2004  a  lo largo de más de 60 universidades  claves en las elecciones en las que se fomentó el voto de jóvenes de entre 18 y 29 años. Pese a la campaña indisimulada de Moore hacia John Kerry, es una buena forma de ver la sana calidad democrática de los jóvenes estadounidenses, similar a la española.

La crisis económica de 2008 en Capitalismo: Una historia de amor (2009)

Detrás de la crisis económica de 2008 y sus efectos que hasta día de hoy  estamos sufriendo, hay personas de carne y hueso. Humanos que como cualquier otro se equivocaron en sus decisiones y llevaron al mundo a una situación gravísima. Moore los encuentra para ajustar cuentas y vengar a los débiles que pagaron su error.

La sociedad norteamericana en  ¿Qué invadimos ahora? (2015)

La más divertida de sus películas. Moore “invade” Europa para llevarse los modelos sociales que creee que EEUU necesita: La educación de Finlandia, la dieta de Francia, la felicidad de Italia…dándole un buen palo a sus propios compatriotas de paso.

Estas son las muescas en el revólver de un tipo que pese a las acusaciones de observador parcial y subjetivo de la realidad que siempre le han rondado, sabe tomar el pulso como nadie a las grandes cuestiones sociales norteamericanas de las últimas décadas

Por cierto, al inicio de este post hablábamos de Donald Trump. ¿Adivináis quien ha sido el último en  la lista de Michael?  Sí, bienvenidos a Trumplandia y a Fahrenheit 11/9.

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